
No creemos que lo Trans per se sea revolucionario... creemos más bien que lo Trans abre puertas para pensar lo impensable, pero nunca para imponerse como una categoría de lo "in", que busca deslegitimar otras categorías a través de prácticas mutiladoras del ser, más cruentas que la propia homotransfobia, discriminación o violencia que se pueda ejercer contra los cuerpos y las mentes diversas.
Creer que se es más o menos Trans por la cantidad de hormonas que hay en el cuerpo o por los diferentes niveles de intervención corporal, es un absurdo que sólo muestra que seguimos inmersos en la lógica binaria de un sistema que ya hemos reconocido hasta el cansancio, que es patriarcal, heteronormativo, machista... no salimos de los mecanismos de poder que nos imponen "demostrar" que somos algo o alguien...
En el caso de la Transmasculinidad ha sido decepcionante encontrarnos con construcciones de género marcadamente más machistas y misóginas incluso, que las de hombres biológicos. Las experiencias, reflexiones y propuestas que podrían hacerse sobre una nueva masculinidad, que parte de un sexo biológico de origen femenino, son borradas y limitadas por las ansias de que a los transmasculinos se les reconozca como lo otro, como "hombres de verdad".
Tenemos una tesis: ¿será que quiénes hemos sido discriminadas, violentadas, abusadas por el poder y el simbolismo que a lo masculino se le ha dado en nuestra sociedad, que la única manera de escapar a ese ejercicio de poder es convertirnos en lo que representa? Pareciera que si... y entonces, al ser lo "masculino" somos más discriminadores, abusadores y misóginos con lo que representan eso que no queremos ser: mujeres.
Qué fácil se nos olvida de dónde venimos... lo revolucionario no está en la capacidad de convertirnos en el otro, sea masculino o femenino. Lo Trans es la posibilidad de pensar, de cambiar el chip que se nos ha impuesto de creer que sólo hay blanco y negro, malo y bueno, hombre y mujer. No podemos seguir siendo la fábrica de hombres, machos, blancos, heterosexuales con la marca registrada "machitos, más machitos que los demás"...
Lo revolucionario no es ser Trans, lo revolucionario es pensar diferente...
Ser o no ser y más aún como ser o como no ser, pienso que descalificando sutilmente a quienes le apuestan en su construcción replicar conductas, estereotipos, modelos que ancestralmente se nos han enseñado e impuesto están en todo su derecho.
ResponderSuprimirsi bien es cierto que el uso de sustancias para buscar el ideal masculino o femenino en el que nos queremos construir no nos hace más ni menos Trans no es menos cierto que nos hace sentirnos más hombre o más mujer el hecho de ir acercándonos a ese ideal. Pregunto:¿de quien hay que pensar diferente? ¿No se empieza a pensar diferente a partir de una decisión autónoma de no ir contra la corriente sino de nadar en ella?
Pienso que pensar diferente está en mi autonomía y no en la imposición que se me quiera hacer de modelos de pensar diferente, todas las formas de pensamiento son válidas y empezaremos a respetar las diferencias precisamente cuando le demos el justo valor a la forma de pensar de cada cual así no estemos de acuerdo con ella.
El cambio, la transformación empieza en mi y no en otros u otras!!!
Si no hay un crítica desde lo Trans sobre esos roles impuestos y autoimpuestos, que aunque respetables, sólo hacen reproducir los mecanismos de poder, entonces no estamos haciendo nada. También podríamos decir que quién dice que lo Trans debe transformar en algo esos roles de género: la verdad nadie. Pero como activistas creo que es importante evaluar qué hacemos y cómo lo hacemos. Los movimientos sociales de jóvenes y estudiantes luchaban con la consigna de "otro mundo es posible"... y el sector LGBT, y en específico nosotrxs las personas Trans ¿qué mundo queremos?
ResponderSuprimir